Eclipses: extrañas coincidencias.

Cuando un cuerpo celeste bloquea la luz que otro emite, ocurre un eclipse. En la Tierra estamos familiarizados con los eclipses de sol y los de luna; los primeros implican que la luna se interponga entre la Tierra y el sol, por lo que únicamente pueden ser vistos durante el día. Los segundos suceden cuando la Tierra se ubica entre la luna y el sol, y solo pueden presenciarse durante la noche.

Para que tenga lugar un eclipse de sol, es necesario que haya luna nueva; por el contrario, sólo puede suceder un eclipse de luna cuando hay luna llena. Desde luego, los eclipses no se presentan cada vez que hay luna llena, o luna nueva; si así fuera, cada mes ocurrirían más o menos dos eclipses.

La razón es más sencilla de comprender de lo que podría parecer. La Tierra gira alrededor del sol en un plano específico, denominado plano de la eclíptica. Los planetas que componen el Sistema Solar poseen, cada uno, su propio plano sobre el cual orbitan al sol, aunque la mayor parte de ellos son silimares al plano de la eclíptica. A su vez la luna gira alrededor de la Tierra en un plano con una disposición similar al plano de la eclíptica, pero con una desviación suficiente para hacer que el sol y la luna no logren compatir trayectoria aparente en el cielo terrestre: la diferencia entre ambos planos es de 5º.

El plano orbital de la luna intersecta a la eclíptica en puntos denominados nodos. Dado que la luna tarda 29.5 días en repetir una fase dada (periodo sinódico), ello implica que cada 14 días y 18 horas la luna atraviesa por un nodo; sin embargo, los nodos generalmente no se encuentran alineados simultáneamente con la Tierra y el sol; dicha alineación únicamente ocurre en dos ocasiones por año.

Los eclipses tienen lugar dentro de periodos aproximados de dos meses alrededor de la alineación sol-Tierra-nodo; cada año hay al menos dos eclipses pero aunque es sumamente raro, pueden haber tantos como siete, ya sean de sol o de luna. Existe un factor adicional que es importante para que los eclipses sean tal y como los conocemos. Cuando la alineación es completa y la luna se interpone entre la Tierra y el sol, sucede un eclipse anular de sol o un eclipse total de sol. En el primero, al alcanzarse la alineación de los cuerpos, la luna cubre al sol con excepción de un fino borde, denominado anillo. En el segundo, la luna cubre al sol de manera exacta, con lo cual únicamente es posible apreciar la corona solar. Las razones para que suceda uno u otro tipo dependen de la distancia entre el sol y la Tierra, pero sobre todo entre la Tierra y la luna en ese momento particular.

La explicación de cómo la luna puede cubrir de manera casi exacta al sol es la coincidencia de proporciones en tamaños y distancias. En números redondos, el diámetro solar es de 400 diámetros lunares; de la misma manera, la distancia de la Tierra al sol es 400 veces mayor a la distancia de la Tierra a la luna, por lo que los tamaños aparentes en nuetro firmamento resultan sorprendentemente similares.

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