El Universo.





En la antigüedad, a las estrellas observables se les asignaba por lo general un nombre propio, muchos de los cuales prevalecen hasta nuestros días; fueron originalmente asignados mediante un significado que trataba de explicar alguna característica de la estrella, ya fuera mediante referencias mitológicas o bien por características físicas, como su color o incluso su posición relativa con respecto a otros cuerpos. La mayor parte de los nombres propios de estrellas que se manejan actualmente, provienen del árabe, ya que hace aproximadamente 2,000 años, si bien las distintas culturas europeas ya habían asignado y establecido muchos de los nombres,...Leer más.





El nacimiento de una estrella es un fenómeno interesante que ha sucedido a lo largo de miles de millones de años y continúa ocurriendo. Todo comienza con una gigantesca y fría acumulación de gas y polvo, una nebulosa, la cual por fuerzas gravitacionales comienza un proceso en el cual la materia se atrae mutuamente hacia un centro común en un proceso que lleva a compactarla. La nebulosa es casi toda gas; el 99% se compone principalmente de hidrógeno y un poco de helio, y una pequeña proporción de 1 ó 2% se forma de elementos más pesados.

Conforme la materia se compacta, la enorme nube comienza a girar. La fría masa adquiere...Leer más.





Desde la superficie terrestre, resulta claro al observar la bóveda celeste nocturna que las estrellas brillan con distintas intensidades. Sin importar si realizamos una observación a simple vista, o con un par de binoculares, o incluso con un potente telescopio, siempre estaremos contemplando una medida relativa del brillo de las estrellas, o lo que en astronomía es conocido como "magnitud aparente". La intensidad con la que percibimos el brillo de una estrella en particular, depende básicamente de dos factores:...Leer más.

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